¿Se han fijado cómo siempre hay obras maestras que pasan desapercibidas porque justo lo que estaba antes se hizo muy famoso? Casi le pasa al mejor disco de Pink Floyd, el Wish You Were Here que vino después del Dark Side of the Moon.
Les apuesto a que de la Moonlight Sonata de Ludgiw van todo el mundo cacha el adagio del principio y CON CUEA alguna vez en su vida ha escuchado el presto final, el tercer movimiento, que es el clímax de la obra.
A lo mejor a alguien le suena, pero jamás lo habría asociado con la “moonlight”. Bueno, aprenda y deslúmbrese con el último y tercer movimiento de esta famosa sonata.
Tal y como suele pasar cuando algo alcanza su apogeo, el metal progresivo está decayendo vertiginosamente. El tiempo de los clones de los clones de los clones de Dream Theater, Symphony X y Fates Warning afortunadamente llega a su fin, dejando el camino libre para el aire fresco que traen las nuevas bandas, las que aún mantienen originalidad. Por lo mismo es que el debut de Demians, Building An Empire, resulta tan interesante: logra destacarse por su peculiaridad en un escenario marcado por cánones que poco a poco le quitan todo el “progreso” al metal progresivo.
One of the most assured and accomplished debut albums I’ve ever heard, the textures and dynamics within the music are breathtaking. A must for everyone that appreciates the art of epic and ambitious 21st century rock music.
Nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. Esta frase puede ser la más cliché de todos los tiempos, pero describe en plenitud lo que siento acerca de la que probablemente ha sido la banda de hard-rock/metal progresivo más grande que nos ha dado Chile: Matraz.
Nacida bajo el alero de innumerables y variadas influencias, la banda se carecterizó desde un principio por ser una mezcla de mundos: sonidos chilenísimos con otros más bien europeos, música docta y a la vez popular, la fuerza del metal yuxtapuesta a la calidez del piano solista, el rock puro mezclado con la peculiaridad de las marimbas y los más diversos instrumentos.
Nada parecía impedirle a Matraz conquistar el mundo, el cielo y más allá, dado su indiscriminado derroche de talento a la hora de crear y ejecutar, a la puesta en escena impecable de cada instrumentista y a la pasión vertida en cada una de las notas que de sus almas salía. Pero -porque siempre hay un “pero”- la historia dijo otra cosa muy distinta, para desgracia de la banda, sus seguidores y el mundo.
Les presento mi segundo trabajo práctico de “Introducción a la Narracion”, el supuesto ramo echable de este semestre. En el anterior me saqué un 6,6 así que debería estar bueno este también.