No, no fui a bailar ni a conocer gente. Lo hice acompañado por mi amiga personal y musa inspiradora, Sofía, y la razón por la que fui al Teatro Nueva Cero el pasado jueves 30 de octubre, en el barrio Franklin, fue asistir a la última función del recomendado musical “Calígula“.
Jorge, uno de los directores del musical UC, nos aconsejó presenciar “Calígula” para darnos cuenta de las falencias y fortalezas de nuestro trabajo. Mirando cómo se hace se aprende también cómo no se debe hacer. Así fue cómo me vi inmerso en un espacio del que no fui advertido, pero en el que me sentí tan poco presionado que mis amigos Opus Dei -como Jefe- se espantarían.
Como era de esperarse desde el momento que llegué al teatro, el musical y su ambiente eran extremadamente gay. Las transparencias, ropa de cuero y látex ajustada, maquillaje y peinados de los actores, nos hicieron a mi compañera y a mí agradecer que el resto de nuestro católico elenco no estuviera ahí. Aún así y a pesar de los arranques libertinos y bisexuales de un Calígula, que era una especie de Happo otaku, pudimos disfrutar de un show memorable, en el que se mezclaba el baile, el canto, la actuación y los delirios del emperador más desquiciado que tuvo Roma.
Algo así como dieciséis actores componían el elenco. Destaco al talentoso barítono que personificó a Claudio (aunque no se le entendiera lo que cantaba) y especialmente a Calígula, tal vez no el mejor cantante pero sí el mejor actor que tuvo el espectáculo. Como bien nos dijo Jorge, “él miraba el Coliseo, no hacía como que lo miraba“. Aprendimos mucho sobre evitar la sobreactuación, a mantener la energía sobre el escenario, a ser parte del ambiente cuando no estamos participando en escena y especialmente, a modular al cantar: como público, es terrible no entender lo que el actor nos quiere decir.
Aunque le llame la atención a muchos, tengo cero arrepentimiento de haber asistido a la disco gay. El show valió plenamente los $2.500 (promoción 2x1 de Metro) y más encima, nos regalaron una copa de champaña con jugo de maracuyá. Si los homosexuales siguen organizando espectáculos así y se portan igual de bien, tienen todo mi apoyo para la campaña que quieran, mientras no lleguen al tema de la adopción. ¿O esperaban abrirme completamente?
Dejo un video, que aunque se trata de la versión argentina, es la misma obra:









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oh que wena, algo cashe de ese musical onda en afiches del metro n stuff.
saludos ^^, cuidate muchito :*
Estuvo terrible weno xP